- Un cuadro de Don Quijote



Por Alberto Tea Guzmán
Reportero del Periódico "El Mañana"

Viernes 18 de febrero, 1983.

Paradoja de tiempos de corrupción, el mundo está lleno de "quijotes" en todos los quehaceres del ser humano.
El Quijote que inmortalizara don Miguel de Cervantes y Saavedra, es una figura vigente en el arte universal.
Sostiene tal punto de vista el Maestro Artemio Guerra al explicar la motivación que lo llevó a pintar un cuadro de Don Quijote, más, que -podríamos decir- ha sido una obsesión para él.
Con este trabajo participó en el V Concurso de Pintura organizado por McAllen State Bank, en una amplia sala de la famosa torre que domina la ciudad de las palmas. De 150 trabajos presentados fueron seleccionados 93, y entre estos se obtuvo el primer lugar y seis más con una mención honorífica. Entre esos seis figura el Quijote de Artemio Guerra, que está elaborado con técnica al pastel.
El Caballero de la Triste Figura luce blandiendo su lanza, con una armadura estilizada, al igual que el casco y el yelmo. Artemio lo idealiza. Llama la atención su expresionismo: rostro triste, cansado, angustiado, pero no con la mirada demencial como lo describió don Miguel.
El pintor así concibe al Quijote, nada de molinos de viento que se interponen ante él -según la obra cumbre de la Literatura-, como gigantes, cuya visión tuvo al principio.
Guerra imagina esos molinos de viento que pretenden obstaculizar a esos modernos "quijotes" como la tentación del dinero o la voracidad del poder político, pero que los vencen para consumar sus ideales.

Es así como de la creatividad, imaginación y la destreza manual con los pinceles, pero sobre todo, de la sensibilidad; surge un Quijote con una visión muy propia, particular y personal de Artemio Guerra.
Esta obra mereció el reconocimiento de la crítica norteamericana, resultado del juicio encabezado por el señor Ed Fickett, de Rockport, Texas.

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